Historias de liderazgo

Comparte este artículo

Imagina que eres un numero uno

Detrás de la cortina, el joven acróbata respiraba tan deprisa que apenas podía mantenerse en pie.

Era su primera función.

¿Y si fallo?

A unos metros estaba el veterano del circo.

No era el más fuerte ni el más famoso.

Pero cuando hablaba, todos guardaban silencio. Llevaba años consiguiendo que artistas llenos de dudas salieran a la pista convencidos de que podían hacerlo.

Se acercó despacio.

—¿Qué te preocupa?

—Que descubran que no soy tan bueno como creen.

El veterano sonrió.

—¿Recuerdas tu primer entrenamiento?

El joven asintió.

—Mientras todos intentaban impresionar, tú repetiste el mismo movimiento una y otra vez hasta dominarlo. No buscabas aplausos. Buscabas hacerlo bien.

El joven bajó la mirada.

Era verdad.

Eso es lo que vi en ti. Y sigue estando ahí. Los nervios solo están haciendo que lo olvides.

Hubo unos segundos de silencio.

El veterano le dio una palmada en el hombro.

—No salgas a demostrar quién eres.

—Sal a recordar quién eres.

El joven respiró hondo.

Cuando cruzó la cortina, ya no intentaba impresionar a nadie.

Solo hizo aquello que llevaba dentro desde el primer día.

Y fue su mejor actuación.

El veterano sonrió.

—Ese siempre fue tu talento. Solo necesitabas que alguien volviera a enseñártelo.

¿Quieres estar al día de los nuevos post? ¡Suscríbete!

Loading

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.