¿Cuántas veces te atreves a hacer lo que te pide tu corazón?
Esa decisión que te pasa por la mente, pero que después postergas. Esa ilusión que te llenaría, pero que aplazas, porque hay «otras prioridades». Esa locura que frenas. Esa vida que no vives.
Te voy a contar una historia real, la de la gran Trudy Ederle:
«Nace en 1905. Cuando es niña, se da cuenta que le apasiona el agua, y que le gustaría aprender a nadar. ¿Cómo se le ocurre? En esa época, esa actividad está reservada para niños. Solamente para el público masculino. Así es la sociedad. Frenando muchas veces nuestros sueños. ¿Verdad? Pues a Truly no le frenó. Consiguió escapar de una enfermedad mortal en aquella época, el sarampión. De manera milagrosa. Y eso forjó su carácter. Y empezó a nadar. Pese a que nadie quería que lo intentase. Pero se atrevió a vivir. Y se dio cuenta, de que se le daba bien, demasiado bien. Empezó a entrenar, y empezó a ganar competiciones. Y su ilusión se desbordó: ¿y si podía ser la primera mujer de la historia en cruzar el Canal de la Mancha a nado? Sí, lo que estás leyendo. Evidentemente todo fueron trabas, todos los hombres quisieron evitar tal gesta. Una mujer no podía ni siquiera intentarlo.
Pero Truly se atrevió a vivir. Y sí, pese a tener un millón de dificultades más que el resto, la gran Truly cruzó el Canal de la Mancha. El 6 de agosto de 1926, nadando durante 14 horas y 34 minutos, batiendo todos los récords anteriores de cualquier hombre.»
Pero, ¿y si no lo hubiese logrado?
Aquí está la clave: daría igual. Porque lo importante, es que Truly miraría para atrás, y vería que había seguido su instinto, que nada ni nadie le había impedido soñar, atreverse a vivir su vida, luchar, esforzarse, exprimir cada experiencia, cada minuto, cada hora, cada día. De su vida. La que ella quería vivir.
¿Y si empiezas a moverte?, empieza por una acción pequeña, porque los pasitos de bebé cuentan, si son en la dirección correcta. Y cuando mires para atrás, siéntete orgulloso/a de todo lo que has hecho.
Buen fin de semana mis queridos/as lectores/as